EL
JUICIO AL GENERAL MANUEL PIAR
UN PROCESO POLEMICO
VISTO POR ESCRITORES GUAYANESES
CONTEMPORÁNEOS
José
Carlos Blanco Rodríguez
Profesor
de la Universidad Católica Andrés Bello (Guayana)
Resumen:
Si hay un acontecimiento polémico en la historia de la independencia de
Venezuela ese el juicio y posterior fusilamiento de Manuel Piar. Sobre ese
hecho se han escrito muchas páginas y realizado numerosas interpretaciones:
unos consideran que fue un juicio justo y jurídicamente incuestionable; otros afirman que fue una inevitable decisión
política, pero en otro sentido se opina que fue una injusticia, una mancha en
la historia, e inclusive un asesinato del cual se responsabiliza a Bolívar. En Guayana
el debate se vive intensamente por que fue el escenario de los hechos: el
triunfo de Piar en San Félix y la condena a muerte en la vieja Angostura. Los
cronistas e historiadores locales tienen diferente opiniones al respecto. La
polémica ha generado inclusive bandos enfrentados: piaristas y bolivarianos. En
este trabajo se pretende exponer diferentes visiones de gente de Guayana: un
escritor, un historiador y un abogado. Todos unidos por la pasión que despierta
el estudio de la historia y la figura de Piar. Detrás de sus opiniones puede
haber sentimientos que siempre afectan la objetividad, pero por encima de eso está
el rescate de la verdad histórica, porque cuando se analiza el polémico proceso
no se juzga solo a Piar, se juzga a la historia, o mejor dicho, a la forma de
contar la historia.
Sumario
Preliminares
Ovidio
Figueroa: El asesinato de Manuel Piar
Omar duque
Jiménez Piar el libertador de Guayana
Rafael Marrón:
Piar el juicio
Conclusiones
Bibliografía
I Preliminares
Este
trabajo centra su análisis u objetivo general en tres obras escritas por profesionales
guayaneses dedicados al estudio de la historia: Ovidio Figueroa, Omar Duque
Jiménez y Rafael Marrón. La primera se titula El asesinato del general Piar; la
segunda, Piar, notas sobre el libertador de Guayana y la tercera Piar El
juicio. De primer libro contamos con la primera versión, que nos entregó
personalmente su autor el 13 de marzo de 1992; del segundo, la Edición publicada por el Editorial Tecnopin,
en septiembre de 1999 y del tercero la
versión digital enviada por su autor vía correo electrónico en el año 2014.
Es
importante resaltar que, tratamos de hurgar la opinión del guayanés contemporáneo
sobre el caso Piar. El libro de Omar Duque Jiménez comienza con el prólogo del
poeta regional Abraham Sallou Bitar que explica de buena manera ese sentimiento
que vive Guayana, denominado el piarismo: “Lo que sí es inobjetable es la
presencia de Piar como sentimiento, como animus
en la memoria de Guayana. El héroe execrado fluye plenamente, como los grandes
ríos de la región, en la historia personal de cada habitante de esta vasta
geografía. Su recuerdo ha sido celosamente guardado, evitando que el olvido, la
ignorancia o la traición lo enmudezcan, lo conviertan en silencio, un dramático
y perverso silencio”
A
demás del objetivo general antes señalado, hay tres objetivos específicos:
analizar versiones diferentes del polémico hecho histórico; hacer una
valoración desde el punto de vista jurídico del proceso, con especial atención
a las pruebas y la sentencia y, finalizar con una reflexión sobre los aspectos
éticos que rodearon el suceso.
Los
trabajos seleccionados, no solo reflejan el sentimiento del guayanés
contemporáneo, presentan tres versiones diferentes sobre los hechos: Ovidio
Figueroa considera que a Piar lo asesinaron y culpa a Bolívar; Rafael Marrón
razona lo contrario y concluye que fue justamente condenado y ejecutado; Omar
Duque Jiménez, asume una posición que consideramos intermedia, pues
concluye que Piar fue víctima de una
sentencia injusta, pero no responsabiliza totalmente a Bolívar. Cotejar esas
opiniones puede permitirnos llegar a conclusiones más objetivas, que las que
estamos acostumbrados a escuchar o leer de parte de los Piaristas o
Bolivarianos radicales.
Estamos
ante un tema difícil que muchos prefieren no tocar, para no poner en duda la
grandeza de Bolívar. No estoy de acuerdo con esas opiniones, porque si algo
empaña la reputación de las personas es la duda que nace de no querer buscar la
verdad. La vida humana se construye con virtudes y pecados, acierto y errores;
eso es lo que precisamente nos hace humanos y así deben analizarse nuestra
existencia. Que Bolívar no haya actuado correctamente en el caso Piar, no quita
la grandeza al resto de su obra; o que Piar haya traicionado a Bolívar
cometiendo actos que provocaron su fusilamiento, tampoco borra todo lo que hizo
por la independencia de Guayana.
En
juicio de Piar, se revive la eterna y polémica relación entre el derecho, la
moral y la política: jurídicamente se puede tener una opinión sobre lo acertado
de la decisión de acuerdo con las actuaciones realizadas en el proceso;
moralmente se puede cuestionar la incoherencia de la actuación de los con los
valores que sustentaban sus vidas y, obviamente se puede analizar la
conveniencia o inconveniencia política del fallo.
Todo
esto le da un tono especial a lo acontecido en aquellos días de octubre de 1817
en la vieja Angostura, cuando las
emboscadas que producen las pasiones de la guerra causaron una herida incurable a la historia
de la independencia de Venezuela.
Debemos
hacer una aclaratoria importante: este trabajo analiza tres obras prácticamente
inéditas. Dos de ellas, manuscritos entregados por sus autores que no sabemos
si posteriormente fueron publicados. Por eso colocaremos el detalle
bibliográfico al final y en los textos
citados indicaremos el número de las páginas
Capítulo
I
El
asesinato del general Piar, por Ovidio R. Figueroa Salazar
Ovidio
Figueroa Salazar es un ingeniero que, además de ejercer su profesión, se ha
dedicado al estudio de la historia, poniendo especial atención a la gesta del
general Piar. Su pasión nos lleva incluirlo entre el grupo de piaristas
defensores de la figura del héroe, y se levantan contra la tesis de la traición
o crímenes de que se le acuso y declaró culpable para fusilarlo.
Figueroa
considera que Piar fue víctima de envidias y odios políticos, cultivados por subalternos que cuestionaba su
manera de ser y, veían con preocupación que su autoridad crecía, llegando
competir en prestigio con el jefe Supremo: bolívar. No duda en su análisis, de
que la ejecución de Piar fue un asesinato, perpetrado mediante un teatro muy
bien montado por Bolívar, para elimínalo como rival y aprovecharse de su obra
para obtener la liberación de Venezuela.
La
tesis de Figueroa está desarrollada en un trabajo de 103 páginas, comienza con
un análisis genera sobre la situación de Venezuela, antes y durante la guerra
de independencia, para concluir con el análisis del tema que investigamos en
este trabajo.
Se
pueden organizar esquemáticamente los argumentos de Figueroa en 6 puntos: El
odio y la difamación de Bolívar hacia Piar, el engaño bajo el cual fue
arrestado, el teatro de un juicio manipulado, el desconcierto del reo ante la
desproporción de la sentencia y la desaparición del cadáver del reo. Vamos a
analizar cada uno de estos puntos.
1.1
El odio y la difamación
Después
de destacar la forma como las diferencias entre Bolívar y Piar enturbian sus relaciones
dice expone Figueroa “Bolívar ocupo inmediatamente los Castillos y mientras
regresaban los barcos perseguidores con sus presas humanas, de cañones armas,
pertrechos y caudales, redactaba el feroz manifiesto que declaraba a Piar ilegal
y ordenaba su detención. Sin duda alguna, hasta donde conozco, el documento más
sucio surgido de la mano de Bolívar, negándole a Piar todo mérito, mal
poniéndolo por mil conceptos ante los Venezolanos, y llamándolo extranjero, mal
hijo, pícaro, ladrón etc. Como serían de
falsas esas estas acusaciones de Bolívar que al día siguiente de eliminar a
Piar decía en una proclama a sus soldados: a la verdad el general piar había
hechos importantes servicios a la república. La
segunda magistratura de ella iba serle conferida tomando en cuenta la
disidencia del general Mariño lo que contradice abiertamente el calificativo de
incapaz que Bolívar le atribuye en el manifiesto del 5 de agosto”
Figueroa
analiza el manifiesto de Bolívar a los pueblos de Venezuela de fecha 5 de agosto de 1817, documento
fundamental para el análisis del proceso
a Piar que culmina de la manera siguiente: El general Piar ha infringido las
leyes; ha conspirado contra el sistema, ha desobedecido al gobierno, ha
resistido la fuerza, ha desertado el ejército ha huido como un cobarde;
así pues él se ha puesto fuera de la ley
sus destrucción es un deber y su destructor un bienhechor”.
1.2
El arresto bajo engaño
El
segundo elemento en que Ovidio Figueroa sustenta su tesis es la forma como se produce
el arresto de Piar: “pero la captura de Piar no dejaba dormir tranquilo a Bolívar,
porque sabía de sobra lo que significaba su gran rival: la posibilidad cierta
de que Piar lograra levantar tropas continuara con su carrera victoriosa que lo
constituía en el general de hoja más destacada de todos cuantos existían en el ejército
libertador incluido él mismo, contra e cual se volvería Piar en cualquier
momento para cobrarse la injusticia cometida contra su persona… Ante esa
situación Bolívar decidió jugarse e todo se le dijo q por el todo: enviar al
recién designado General de Brigada Manuel Cedeño para que bajo una mezcla de
engaño y fuerza capturar a Piar y a Mariño en sus propios cuarteles.
Este
es uno de los puntos oscuros de la
historia ¿Piar se entregó
voluntariamente o fue arrestado por la fuerza? Es cierto que en
principio se le dijo que lo buscaban para traerlo a Angostura para resolver
diferencias con Bolívar, cosa que rechazó cuando pretendió huir y fue apresado.
Así lo narra Figueroa “Cedeño se trajo a Piar y a sus seguidores a Maturín esperando capturar a Mariño que
logró salvarse porque fue a tener a Chacachacare. No obstante Cedeño le dice a
Bolívar en carta con que remite a Piar: “Le envío al primero y me quedo por el segundo, y si viene al
continente debe caer en nuestras manos porque le he puesto muchos lazos… Sánchez
se acercó a soledad, frente a Angostura y, yo diría que, hasta tenía
instrucciones de no cruzar el Orinoco de día para evitar que los civiles y
militares se dieran cuenta el preso. Por eso, rodeado de sus antiguos
subalternos y compañeros de armas, que no sospechaba ni remotamente que habían
sido habían sido utilizados para capturar a su apreciado general, cruzó el
Orinoco en medio de la noche por última vez. Y al llegar a la playa de Angostura fue conducido dos
cuadras más arriba al cuarto que le serviría de prisión y capilla a partir de
la madrugada del 3 de octubre. Al quedar encerrado, abrió los ojos ante la
tremenda realidad. Cedeño le había mentido, abusando de su amistad y ahora
estaba allí preso y a merced de lo que quisiera hacerle el General Bolívar (ob cit pág. 81 y 82)
1.3
El teatro de un juicio manipulado
Continua
narrando Figueroa “cuando Bolívar se entera
que Piar está detenido en Angostura ordenó a Soublette que le instruyera
proceso a Piar en calidad de Fiscal de la causa. Para tal efecto, acompañó
trece cartas de diversos oficiales de su
entera confianza, en las cuales supuestamente quedaban probada las acusaciones
que se le hacían a Piar (ob cit pág. 82)
Comienza
cuestionando el proceso desde su inicio. Duda del origen y la veracidad de las
mencionadas cartas que sirvieron de
sustentación al juicio, donde afirma que en ningún momento se
acompañaron documentos probatorios de valor, donde se pudieran sustentar los
cargos en su contra. El Consejo de Guerra que días después juzgó a Piar solo dispuso de declaraciones de
un grupo de oficiales de alta graduación, adeptos a Bolívar, que solo hablaron de los cargos y bajos
oficiales que solo hablaron de la captura.
Destaca
igualmente que Piar fue juzgado de acuerdo con un reglamento que el mismo
Bolívar había redactado en San Félix en junio anterior, preparándose para
enfrentar a los asistentes al Consejo de Cariaco. De Acuerdo con este
reglamento para juzgar a un General había que designarse un Consejo de Guerra o
tribunal Constituido por el jefe Supremo de la República o el general en jefe
que el designara para presidirlo, dos generales, dos coroneles y dos tenientes
coroneles o comandantes. Fue así que Bolívar
designo al almirante Luis Brion, los generales de brigada José Antonio
Anzoátegui y Pedro León torres; lo
coroneles José Uros y José María Carreño y los tenientes Coroneles Francisco
Conde y Judas Tadeo Piñango. (ob cita pág. 84)
Para
evidenciar lo viciado que estaba el juicio, Figueroa Analiza a los oficiales
que estuvieron involucrados en la captura, acusación, juicio y fusilamiento. La
mayoría eran amigos personales de Bolívar o viejos subalternos, como el caso de Bermúdez y Anzoátegui, Díaz y
Machado. Del primero fue excelente guerrero, pero deficiente en otras áreas lo
que le llevo a apartarse de Mariño sus compañeros de juventud y de armas, para
irse como un miembro del mantuanaje que despreciaba a los suyos. El segundo,
por los vaivenes del proceso no formo parte del ejército oriental sino occidental,
acercándose por loa tanto a Bolívar
desde finales del año trece. El captan Antonio Díaz no pudo hacer otra cosa ajo el protectorado
de Brion , de cuya escuadra formo parte por bastarte, y en cuanto a Ramón Machado si bien solo se
limitó a superficialidades, era perro fiel de Bermúdez. En conclusión Un
consejo que no garantizaba ninguna imparcialidad.
Como
evidencia de las manipulaciones antes destacadas. Figueroa concluye siguiente: “el
15 de octubre Angostura se vio impactada por res acontecimientos: Primero, A
pesar de que ya tenía tres meses liberada la extensa provincia de Guayana,
ubicada entre el rio Orinoco y el Esquivo, fue incorporada por decreto de
bolívar a la República de Venezuela, justo ese día. Segundo El Consejo de
Guerra que juzgó a Piar, emitió su sentencia; por cierto sin que el reo fuera
llamado a comparecer ante el tribunal, contrariamente a lo que se hace en los
juicios que se siguen contra los peores criminales.
Tercero,
una significativa y numerosa comisión de notables quiso interceder ante Bolívar
y sus inmediatos colaboradores, pero fue disuelta de sus propósitos por
Soublette, quien llevándose el índice a la boca, dijo sin dar tiempo a planteamiento alguno
“Pena de Muerte para el que pida por el reo”
1.4 La sorpresa del reo ante la sentencia,
Otro
elemento que destaca Figueroa contra el proceso instruido a Manuel Piar, fue la
sorpresa que le produjo al reo la Sentencia.
Juicio del autor que comentamos, Piar no estaba enterado no sospechaba
la realidad de lo que le esperaba, En la página 89 de su trabajo, reproduce
íntegramente la declaración de José Conde, quien se desempeñaba como jefe de
guardia en la prisión, de la cual tomamos, lo siguiente: A las seis de la
mañana, se levantó Piar y al sentirlo paseando entre a saludarlo. Buenos días
Capitán me contestó ¿Y no hacemos una sangría? Mientras yo la hacía me preguntó
por el coronel Galindo, extrañando que no viniera a instruirle algo. También
deseo saber si el Consejo había terminado el día anterior. Le informé que sí,
que pronto vendrían a notificarle la sentencia, pro que ignoraba cual fuese. No
creo, continuo, que me fusilen; harán más, me proscribían. En fin, bebamos la
sangría y sírvanos de refresco. El capitán Pulido, secretario de la causa
estaba en el zaguán prevenido por mí, esperando que la bebiese, entra luego, y
le manifiesta que venía a instruirle de la sentencia. Por hallarse enfermo el
Fiscal. Es buena o adversa, y al contestar Pulido, no es muy buena, dio muestras
de inmutación diciendo ¿Cómo he de recibirla? Hincado ¿Hincado? Se arrodilló, y
advertí al alargarle la mano, que su cuerpo estaba sobrecogido de una viva
afectación. Al acabarse la de leer, la sentencia, se levantó apoyado en mi mano
y con una especie de frenesí empezó a gritar, por toda la sala, inocente,
inocente. Se rasgó la camisa arrojo el lente que usaba de costumbre al cuello.
Al arrojarse enseguida en la hamaca cayó en tierra. Lo levante, y dije entonces
acomodándolo en la hamaca, que es eso general, ¿ha olvidado usted quién es? El
hombre ha nacido para morir, sea cual fuere el modo que la suerte le depare.
Conformémonos pues. Cerró los ojos y quedó inmóvil en una especie de sopor.
Después de media hora se levantó y me dijo “capitán Conde, no crea usted y aun
manifieste a todo el que se lo pregunte, que esto que ha advertido en mi sea
una debilidad: no es cobardía, es solo el efecto de lo que ha debido sufrir mi
corazón al oír esa bárbara sentencia porque nunca creí que mis compañeros me
sentenciarían a muerte. Y lo que es más ejecutarme en esta plaza que yo mismo
he contribuido tanto a liberarla… pero en fin ya todo se acabó”
Como se menciona anteriormente, Figueroa
trascribe textualmente, la narración de las últimas horas de Piar: 11 horas
dramáticas desde las 6 de la mañana, hora en que desierta y le leen la sentencia,
hasta las cinco de la tarde cuando fue fusilado. Un que no lo dice
expresamente, da un valor importantísimo a estos hechos: la forma como se le
notifica por el secretario del Tribunal, y el desconcierto que le produce una
sentencia absolutamente inesperada que, como dicen algunos interpretas de
historia, o Piar fue muy ingenuo, o no sabía las implicaciones del proceso que
se le instruía, pero que a su juicio al igual que el de muchos historiadores posteriores
constituyo una desproporcionada injusticia.
1.5 La ejecución y sepultura
de Piar
Otro
hecho que Figueroa considera que como
una prueba ms del plan para eliminar físicamente y moralmente a Piar, es lo
relativo a su ejecución u sepultura. Si narra las últimas horas del 16 de
octubre de 1817 hasta la hora de su fusilamiento fue cuidadosamente seleccionada
para que balo el velo de la noche más fácilmente sepultar el cadáver en un sitio no
al alcance del público y que un nuevo día hiciera efectivo el borrón y cuenta
nueva. Piar fue fusilado a las 5 de la
tarde en la temporada del año en que la noche llega temprano sobre las tierras
del norte de Guayana. De tal manera que, un sol grande y rojo del crepúsculo
típico de las tardes Guayanesas de cada
octubre, fue testigo cuando bajaba por
el horizonte, de la tremenda cobardía del asesinato del general del ejército
libertador de Guayana… un grupito seleccionado de oficiales del cogollo, e
incondicionales de Bolívar se encaró de sepultar el cadáver sangrante una vez
que los tropas desfilaron ante él. …Punto importante, ¿Por qué Bolívar no
permitió que Piar se le sepultara en el
cementerio Angostura si había sido juzgado con todas las de la ley? No había
nada que temer adema Piar se había confesado antes de morir. ¡Claro! El que la
debe la teme. Bolívar sabía que el pueblo no se había comido el cuento de que
Piar era un asesino, traidor y un conspirador.
Todo lo contrario. Lo seguía viendo como el gran líder de siempre, últimamente más
crecido por la campaña de Guayana. Bolívar temía que la tumba de Piar se convirtiera en sitio
de peregrinación de sus numerosos admiradores,
lo que es lo mismo, mantener viva la llama del culto a Piar y la condenación
permanente a su actuación.
Capitulo II
Piar: Notas sobre el
libertador de Guayana por Omar Duque Jiménez
El
segunda trabajo que analizamos es el libro de Omar Duque Jiménez Piar Notas
sobre el libertador de Guyana. Si bien no ve el proceso a Piar y la actuación
de Bolívar como lo hace como lo hace Ovidio Figueroa, se inclina hacia la idea
de que el héroe de San Félix fue
injustamente ejecutado, en virtud de una sentencia injusta, dictada en un
juicio mal llevado. El escritor upatense Pedro Suarez se refiere a este libro
de la siguiente forma: lo que expreso es tan solo una interpretación de una
situación cuya diversidad ha estado sujeta a todo tipo de interpretaciones. La
historia que nos cuentan y nos hacen estudiar en la escuela es para bobos y
entonces a uno le falta creer que los jefes que guerrearon por el poder
político y económico son poco menos que dioses, uno a uno en largas filas.
“Pero un libro como este, de la autoría de Oña Duque Jiménez (que por fortuna
no es historiador, ni antropólogo ni periodista, profesionales que al parecer
solo buscan la verdad) conformado por un discurso de orden, treinta notas de
prensa, dos cartas, una resolución y una entrevista, nos ha trasladado a ese
volteriano espacio de la disensión cada vez más escaso y por consiguiente, con
más ciudadanos de rebaño. L libro de Duque Jiménez nos refiere a una serie de
datos, anécdotas, certezas especulaciones y criterios sobre el enjuiciamiento y
muerte de Piar. El autor hurga en los vericuetos del proceso anti piarista y
establece interesantes conclusiones que se aproximan a la realidad de lo que
pasó sin soslayar sus criticas certeras a la tan cuestionada Historia oficial.”
No
mejor presentación para el trabajo de Duque Jiménez, q las palabras de pedro
Suarez antes citadas. El autor fiel a su condición de abogado cetra su análisis
en el juicio. Interpretada desde esta óptica, se aprecia que su interés está
dirigido a las condiciones el proceso, el análisis de las pruebas y la
sentencia. Al igual que hicimos con el caso
de Ovidio Figueroa, vamos a organizar los argumentos en la forma que
consideramos más comprensible para llegar a una conclusión advirtiendo que
desde este momento el orden no corresponde al autor sino a nuestro esquema de
trabajo as subdividimos este capítulo en (i) el expediente manipulado (ii) el
fiscal influenciado (iii) los testigos descalificados (iv) las cartas dudosas
(v) la sentencia abominable la desaparición del cadáver. Analicemos cada uno de
ellos.
2.1
Expediente manipulado
La
primera advertencia que hace Duque Jiménez, es que el expediente del juicio no
es del todo confiable para tener un razonable nivel de certeza, porque estuvo
un tiempo desaparecido y fue manipulado. Conviene asomarse un poco al proceso de Piar. Al
inicio señalaremos que el expediente que lo contiene desapareció inmediatamente
después del fusilamiento y estuvo extraviado durante sesenta y ocho largos años
y cuando apareció venia trabajado por los detractores el libertador de Guayana.
La comisión nombrada por la Academia de
la Historia para juzgar la obra de O’Leary constató la existencia de
alteraciones y mutilaciones, interpolaciones de ello quedó memoria escrita. Ro
nada es perfecto, la excesiva laboriosidad de los abogados que produjeron ese
afeite en el expediente no pueden borrar el sentimiento de injusticia que
bordea todo lo relacionado con el juicio y muerte del Mártir de Angostura.
Comienza
a si las dudas del autor sobre la trasparencia del proceso y su información,
además, la alteración de un expediente (en
caso de ser cierta) es un indicio grave de que se pretende ocultar su
contenido puedan analizarse los hechos
tal y como ocurrieron.
2.2
El Fiscal Influenciado
No
le inspira a duque Jiménez la actuación del fiscal Carlos Soublette sus dudas
comienzan con la lectura del escrito de cargos presentado contra el reo: l
escrito de cargos que presenta ante el tribunal Militar el General de Brigada
Carlos Soublette, recibe sospechosamente
los ecos de la proclama del 5 de agosto
de 1817. Los delitos imputados al reo son: inobediencia, sedición,
conspiración, y deserción…” “la solicitud de ahorcamiento del señor fiscal no
era una simple formalidad. Oigamos lo acusando al enjuiciado: “no es un simple
ambicioso un mero conspirador, un miserable desertor. Es el genio del mal que
escapado de la espantosa mansión de los crímenes ha venido a vomitar sobre la
tierra no solo la guerra, ni el veneno de la discordia ni la atroz desolación ,
sino la más odiosa, la más nefanda de todas las destrucciones. Piar ha querido
armar la mano del hijo contra el padre, ladeó hermano contra el hermano, y
hasta la de la oveja contra el pastor, contra los ministros del señor y padres
espirituales de los pueblos” Como
vemos esta pieza de cargos destila odio
y sus similitud de estilo con la proclama es algo que preocupa.
La
observación de Duque Jiménez se refiere a que, lo prudente es que el fiscal
fundamente su imputación en pruebas, sin añadir elementos extra juicio, que
constituyen valoraciones subjetivas de tipo moral, que pueden influenciar en el
ánimo sereno de los jueces que posteriormente tienen que votar. La redacción
revela –a juicio del autor- predisposición anímica en contra el reo, la cual
obviamente hace dudar de la valoración del material probatorio utilizado para
la formulación de cargos.
2.3
Testigos desconfiables
El
análisis de las pruebas es una de las tareas principales de Duque Jiménez. Le
llaman la atención las testimoniales, que, por diferentes razones, considera
absolutamente desechables. Destaca:
“José
Peralta, Timoteo Díaz y José Claro Calixto, son analfabetos que al declarar
utilizan un lenguaje, inusual de las personas que no saben leer ni escribir.
Dice: en ese expediente cursa, como elemento de prueba el testimonio de tres
analfabetos que firman sus deposiciones con la señal de la cruz, dejándose
constancia de que así procedían porque
no sabían leer ni escribir; dos de ellos, son el cabo primero Timoteo
Díaz, y José Claro Sixto, el otro el Alférez de caballería, José Peralta. Todos
sabemos que el analfabeto es parco en palabras
aun en nuestra época, a pesar de los medios de comunicación
audiovisuales que de algún modo fortalecen el vocabulario. Pero los testigos
que declararon contra Piar en parleros e hiperbólicos, y mientas uno afirma que
“Piar le dijo a Cedeño que lo llevaría Maturín pero sería a punta de lanza”, el
otro manifiesta que “primero caería una estrella del cielo que ir a Maturín”,
Por otro lado las coincidencias de estos tres analfabetos al narrar los
acontecimientos de Aragua de Maturín, son sumamente son sumamente sospechosas.
Por
otro lado, dice que los coroneles Sánchez y Olivares eran enemigos declarados
de Piar; a Juan Francisco Sánchez, que posteriormente muere de locura, piar lo
echa del ejercito por cobarde y disociador; Pedro Fernández, fue públicamente reprendido por Piar en la batalla
de San Félix guardó desde entonces tal encono, que llegó al extremo de asesinar
a Liborio, ordenanza de Piar. José Manuel Olivares odiaba a Piar porque este le
reclamo los azotes que había sufrido el subteniente Arias, Piar no lo recusó,
porque siendo cas un mito, estaba lleno de ingenuidad, y no sabía preservarse
de la felonía de sus camaradas.
Continúa
el autor analizando que, del testimonio
del capitán Manuel Bermúdez no se obtiene ninguna afirmación relevante, porque
según sus dichos, no escuchó a Piar proclamar una guerra de colores y fue
Sánchez quien dijo que había sido invitado para tal proyecto. El capitán de
navío Antonio Díaz dice que fue a visitar a Pia y este le manifestó un plan
para matar a los mantuanos y que tal propósito lo pregonaba públicamente.
Cuando le preguntan si el general Piar después de reunirse con Mariño había
continuado proyectos subversivos, y qué movimientos hostiles había hecho Piar
en Maturín, contesto que nada sabía de
los particulares a que se contrae esa pregunta. Sobre la declaración del
coronel Francisco Paladín, dice que era inconsistente y contradictoria con lo
que había atestiguado Díaz, Olivares y Hernández.
2.4
Cartas dudosas
Cuando
el libertador ordena la general Carlos Soublette que instruya el proceso contra
el general Piar, le remite documentos
para fundamentar la acusación: cuatro cartas firmadas por el general Bermúdez,
feroz enemigo de Piar, porque le consideraba responsable de la muerte de su
hermano y no lo apoyo en sus aspiraciones de para ocupar importantes cargos
políticos; además había enamorado a su hermana Asunción Bermúdez y lo había
amenazado con someterlo a Consejo de
Guerra por el motín de Guiria, Otras cuatro cartas firmadas por el General
Rojas; dos de ellas, guardaban demasiadas coincidencias con las cartas de
coronel Sánchez donde se refiere a Piar como monstruo, ingrato con la Patria,
serpiente de la república. Y por último dos cartas suscritas por el General Manuel
Cedeño. En ellas, el llanero de pocas palabras y escasa cultura indica “las
ideas maquiavélica” que llevaba que solo un hombre loco y enemigo de la
humanidad las hubiese inventado; Es difícil pensar que Cedeño se había leído a
Maquiavelo. Este estilo se corresponde con el Tenebroso Coronel Sánchez”
En conclusión de Duque Jiménez: Las acusaciones
escritas son formuladas por enemigos de Piar y personas manipuladas al extremo de que se duda de que
sean de su autoría.
2.5 Sentencia Condenatoria:
un fallo abominable
El
Fiscal de la causa, general Calos Soublette, presenta un escrito de cargos que
guarda estrecha relación con el triste bando del 5 de agosto de 1817, el más
implacable y cruel de todos los escritos emanad, contra ese régimen político os
del genio de Bolivia. Soublette le imputa a Piar delitos de conspiración, subordinación
y le tilda de miserable y desertor
Sentencia dictada por jueces que actuaron como
jueces militares, resolvía un problema político y militar, pero jurídicamente
no tiene mayor base. No había pruebas para aplicar a pena de muerte con
degradación. Si razones de políticas tenían que condenar al reo, han debido ordenar
la conmutación que el propio Bolívar había sugerido. Y otra cosa, ¿cuáles
normas castigaban a Piar con la pena muerte? No se diga que las normas de derecho
español, porque precisamente contra ese régimen político estaba planteada la
guerra. Y si se aplicaba la normativa española, tenía que aplicar la partida
Tercera del Título 160 que disponía: “El enemigo de alguno no puede atestiguar
contra él”
2.6.
La desaparición del cadáver
Sobre
la desaparición del cadáver, Duque Jiménez hace una descripción detallada que
vale la pena reproducir:
“Ya,
frente el pelotón de fusilamiento y habiendo dado u beso a la bandera d
Venezuela, e abrió la esclavina azul, descubriéndose el pecho para recibir la
descarga y gritó, refriéndose a nuestro país “Viva la Patria” Cae destrozado a
balazos, y su cadáver permanece tirado en el suelo durante casi tres horas,
mientras la muchedumbre desde lejos contempla aterrada. Algunas almas piadosas desafiando el cerco de
soldados colocaron velas y cirios
convirtiendo a aquellos despojos
en un huerto luminoso. El Comandante Jorge Melean, su viejo amigo, e
inseparable edecán, cubrió el cuerpo con una bandera de guerra se marchó lleno
de vergüenza congoja. Ya entrada la noche veinte húsares y dos negros
trinitarios hicieron su aparición. Los
negros metieron cadáver en una hamaca que colgaba de un seboruco y se largaron
al Cardonal, el cementerio de los menesterosos. Por orden superior, entran los dos trinitarios, que
eran los enterradores con el cuerpo de Piar, los soldados se quedan afuera; esperan
dos horas, los negros se tardan demasiado, Los húsares entran a buscarlos y
habían desaparecido. No se les volvió a ver en la ciudad. Hay quienes piensan
que los mataron. Al día siguiente la gente trató de ubicar la tumba de Piar, buscaba
un sitio con la tierra removida. Descubrieron
sorprendidos que el sepultado más reciente era un neogranadino que tenía siete
días de enterrado. No había ningún otro sector del cementerio, que indicara que
la noche anterior, se hubiera efectuado una inhumación. Hubo quienes pensaron
que n convenía que el pueblo convirtiera, la tumba en símbolo de peregrinación hacia ella. Otros
pensaron que el cuerpo fue embarcado pos los
trinitarios en una fragata inglesa y sepultado fuera de Venezuela. Otros
pensamos que había gente interesada en evitar que el fervor popular convirtiera
al perínclito guerrero en cristo de los mulatos, de los indios y de los pardos
y negros que fue sacrificado por sus hermanos de armas en la rivera del Orinoco
para desgracia de todos
Capitulo
III
Piar:
el juicio, por Rafael Marrón González
De
los escritores guayaneses que estamos analizando, hay que destacar que Rafael
Marrón Gonzáles, periodista e historiador, realiza extenso y documentado
análisis sobre el juicio a Manuel Piar en un libro de 293 páginas, no de
analiza la gloria, ocaso y caída del ilustre personaje. Recoge de manera
detallada información sobre la vida de Piar, sus luchas, sus triunfos, sus
aciertos, errores centrándose en el juicio. A diferencia de los trabajos antes
comentados, Marrón González no comparte la tesis de que Piar fue víctima de
manipulación emboscada que le montaron Bolívar y sus seguidores para
eliminarlo. Considera que fue responsable de los hechos que le imputaron,
justamente juzgado y en consecuencia fusilado. Leer a Marrón Gonzales después de
Figueroa y Duque, es como escuchar la defesa de Bolívar y la reconvención
contra Piar por eso hemos colocado el trabajo en último término.
El
libro de Marrón González es una obra importante para el análisis del juicio a
Piar. Se pasea por la personalidad de los implicados, reproduce actas del
juicio, recoge la opinión de numerosos historiadores. E fin, una obra que
lamentablemente no podemos analizar en detalle en este espacio. Por eso nos
limitares a destacar seis aspectos importantes de s opinión sobre este proceso
polémico caso.
3,1
La manipulación de caso Piar para descalificar a Bolívar
Lo
primero que destaca, es que el caso ha
servido a los detractores de Bolívar para descalificarlo moralmente y
presentarlo ante la historia como un perverso asesino que por envidia eliminó a
Piar. Citamos: Con el caso Piar se han tejido no pocas opiniones hostiles a
Bolívar – muchas de ellas francamente pueriles-a quien acusan de celos y de
pretender el supuesto liderazgo de Piar en Guayana, obviando que piar había reconocido
a Bolívar como jefe Supremo y así lo demuestra en su correspondencia, Como por ejemplo,
la el 19 de enero de 1817, en la que le informa el resultado de sus operaciones
en Guayana. “… yo espero que siendo mi proyecto tan conforme al bien de la patria
y a las intenciones y planes de V.E merecerá su aprobación… las ventajas que
nos ofrece esta provincia son incalculable…Todos estos recursos, manejados por su
sabia dirección adquirían un nuevo mérito producirán efectos más grande…”
3.2
La indiscutible oposición de Bolívar por parte de Piar.
En
segundo lugar, al margen de lo anterior,
dice que se pretende presentar a Piar como un fiel seguidor del libertador,
cuando la realidad era que estaba del lado
de los que lo adversaban, porque no le perdonaba que le debiera designado
a un cago sin importancia. Sin lugar a dudas, Piar apoyó al gobierno de
cariaco, y desesperado por su situación militar, al ser destinado a ocupar un
lugar anodino en la administración de las misiones, mientras continuaba sin u concurso,
las acciones que había planificado, considerando su malestar, que había sido
relegado por pertenecer a la clase de los pardos, trato de granjearse el afecto
de esos humildes oficiales, muchos
analfabetas y proveniente de escenarios proclives al resentimiento social
contra Bolívar y los jefes mantuanos,
3.3
La huida de Piar
Sostiene
en su análisis que Piar no quiso enfrentar personalmente a bolívar cuando
este le llama para reclamare su
actuación. Dice: descubiertos sus comentarios maliciosos y sus visitas a los
campamentos, cuando estaba licenciado de su cargo, a petición propia, decidió
escapar para no enfrentar la ira de Bolívar, lo que no hubiera pasado de una
posible degradación. Y en su huida sus edecanes cometieron innoble exceso contra
los ciudadanos de Epata, manchando su hoja de servicio. Al no obedecer el
mandato el de presentarse al cuartel general su pasaporte quedó revocado y, al decidir huir hacia Maturín cometió el deshonroso acto de deserción, cuyo
castigo para un simple soldado era el fusilamiento, con más razón para todo un
General en jefe
3.4
La conspiración comprobada.
Dice
que qué ampliamente demostrado que Piar
conspiraba y eso fue ratificado en el juicio: “En todas las declaraciones, incluyendo las de
sus propios testigos, coinciden que Piar
continuó en Maturín con sus intentos de soliviantar a los pardos contra Bolívar;
el propio capitán e navío Antonio Díaz, declaró que Piar le ofreció el cargo de
almirante si lo seguía en el proyecto de deponer a Bolívar de la Jefatura
Suprema, a lo que este soldado se negó. Es completamente cierto que Piar trato
de hace arnas contra el grupo de captura, comando por el general Sedeño, que
fue con la misión de hacerlo comparecer ante Bolívar a responder de las
acusaciones que habían ocasionado alarmada de una junta de oficiales, que
reafirmo Bolívar ante la Tropa formada en posición de batalla.
3.5
Resistencia al arresto
Marrón
González rechaza la teoría de que Piar se entregó voluntariamente y fue llevado
a angostura bajo engaño para ser sometido a un juicio que no se esperaba. “esta
resistencia desesperada, que confiesa en su carta a Mariño, junto con su escape
desertor, parece evidenciar una conciencia culpable. No es posible pensar que
Piar no supera las consecuencias de sus actos; máxime cuando estaba en posesión
del reglamento sobre el modo de conocer y determinar las causas militares,
aprobado el 7 de junio, y es in simplismo emocional sostener que fue engañado
con subterfugio de traerlos Angostura,
solamente para entrevistarse con Bolivar. Sobre todo porque se negó a acudir voluntariamente
y hubo que atarlo y poner una pistola en
los riñones” Tenia que saber que dada su elevada dignidad militar, le esperaba
un Consejo de Guerra, por eso su intento de escapar de sus captores corriendo
hacia el monte de Aragua de Maturín.
3.6
Un juicio justo
Pero
lo más importante, de la argumentación de Marrón González para sostener que el
juicio a piar no fue ni un teatro ni una emboscada, es que a su juicio fue
sometido a un proceso justo y trasparente: Piar fue juzgado por u tribunal
constituido por oficiales superiores, dado su alto rango, recibió el respeto y
consideración de un proceso formal. Recibió el beneficio de una defensa impecable, lo que califica como acto
netamente jurídico el juicio al General Piar. Tanto los testigos como los
jueces, el Fiscal y el defensor, fueron héroes indiscutibles de la guerra magna
y su conducta, en nada señala que se pudiera prestar para una conjura contra
uno de los suyos, tan valiente y denodado como el que más.
Los
resultados de este juicio que condeno a Piar fuero altamente políticos, y en
eso todos estamos de acuerdo: Potenció la disciplina militar y la autoridad d Bolívar
y sometió a la obediencia a otras voluntades díscolas, como las de Mariño, culpable también de sedición, pero
decir que este juicio fue preconcebido por Bolívar para obtener esos resultados
es confesar el absoluto desconocimiento de la historia de esa hora.
3.7
Una sentencia dolorosa pero merecida.
Veamos
como concluye Marrón González ¿Merecía la pena de Muerte? ¿Usted qué opina?
Todo acto contra la Unidad de objetivos de una guerra es un acto de traición.
Por eso Bolívar califica de lesa patria su principal crimen. Insisto en reconocer
en Par un valiente adalid de nuestra independencia, unido a todos los demás por
la gloria, sin embargo fue culpable de
propia desgracia, porque hay que preguntarse, por mucho afecto que se le
tenga, si desconocía las implicaciones de su elevado grado dentro del ejército,
que contemplaba, además de responsabilidades políticas, administrativas y
diplomáticas la de portaestandarte de la marcialidad militar. Y tanto su vergonzosa
huida, como sus quejas insidiosas con subalternos destiñe los laureles de su
frente y desvaloriza los galones de sus hombros. Por conocer esas
responsabilidades el General Bermúdez rechazó cinco veces el grado de general
en Jefe; porque sabía que no estaba preparado para ejercer tan alta distinción
Comparto plenamente el sentimiento de pérdida
que tiene la nación por la muerte y fusilamiento de este eminente patriota.
Pero no puedo negar su culpa ante la evidencia documental de la historia.
Capitulo
IV
Conclusiones
jurídicas y éticas sobre el juicio a
Piar
Después
de haber analizado tres interpretaciones diferentes sobre el proceso a Manuel
Piar, debemos concluir con unas consideraciones que fijen nuestra posición al
respecto.
Entre
las actividades humanas que producen más polémica, están indiscutiblemente los
juicios. La valoración ética de los mismos es difícil, porque en la mayoría de
las oportunidades siempre nos encontraremos con opiniones divididas en cuanto a
la justicia intrínseca de las decisiones. Alf Ross Consideraba que la justicia
es algo ajeno al derecho: un sentimiento.
En este orden de ideas, cuando analizamos las opiniones que se producen
sobre las sentencias hay que comenzar por aclarar, quien opina por que opina.
En este caso se había analizado las opiniones e simpatizantes de Piar y
simpatizantes de Bolívar, como hemos podido observar. Son totalmente
diferentes. Ahora bien, pueda intentarse un análisis objetivo sobre el juicio,
es difícil pero vamos a intentarlo, dividiendo lo jurídico de la moral;
división que no es fácil pero puede ser útil.
4.1 Análisis jurídico del
proceso
Figueroa
y Duque Jiménez concluyen que Piar fue victimado un juicio amañado, que dista
mucho de un proceso justo, Rafael Marrón opina todo contrario. Analicemos los aspectos positivos
y negativos del juicio, dejando claro que lo hacemos con la limitación de las
características particulares de la documentación que tenemos s la mano. No conocemos
el derecho procesal aplicable para determinar
si el proceso se ajustó a él, pero podemos resaltar a su favor lo
siguiente:
4.1.1
Lo positivo
Tomando
en consideración las circunstancias en que se desarrolla el juicio, en plena
guerra de independencia en 1817, no podemos dejar de reconocer que el mismo
tuvo aspectos positivos
·
Se le nombra un defensor al
reo, lo que cumple con la garantía de tener asistencia de letrado cargo que ejerció el General Galindo
·
Fue oído en el proceso. Piar
fue interrogado por el Fiscal,
contestando y rechazar los cargos que se le imputaban.
·
Se le permitió aportar
pruebas y controlar las que se estaban presentando en su contra. Aquí es
importante acotar que Piar no tacho a los testigos, por lo tanto, los argumentos
de enemistad y predisposición que esgrimen algunos historiadores debe ser desechado
·
Presentados los cargos su
defensor tuvo la oportunidad de presentar una defensa que importante que a
juicio de muchos ha sido calificada como genial.
Hasta aquí, y coincidiendo parcialmente con Marrón González,
exponemos lo que consideramos como aspectos positivos del proceso.
4.1.2
lo negativo
Del
mismo modo que se reconocen los aspectos positivos del proceso hay que destacar
que lo que arroja dudas sobre el mismo.
Las circunstancias en que se constituye el Tribunal, la valoración de a confesión
del reo las declaraciones de los testigos y la desproporción de la pena.
·
El tribunal no ofrecía
muchas garantías de imparcialidad. El
Primer requisito para considera que hay un proceso justo, es la imparcialidad
del juzgador. Aquí tenemos que destacar que los jueces eran oficiales que
estaba indiscutiblemente influenciados por el decreto qué dicto el Jefe supremo
el 5 de agosto de 1817 donde se produce una dura condena moral y jurídica a
Piar.
·
Se hizo una indebida
valoración de la confesión, porque Piar no acepta totalmente los cargos, reconoce
que no acudió ante el llamado del libertador pero niega los demás crímenes que
se le imputaba.
·
En cuanto al hecho de no
haber recusado a los testigos, Piar dijo que no dudaba de su persona pero negó
lo que declaraba en su contra.
·
Por otro lado, como bien
destaca que Jiménez , los testigos no son confiables porque en sus
declaraciones se evidencian signos de hiperamplificación y uniformidad, es decir,
hablaban demasiado sobre la culpa de Piar y había mucha similitud en lo que
cada uno declaraba.
·
No se analiza escusa de Piar,
cuando dijo que no atendió el llamado
porque injusta y públicamente como un ladrón amenazándolo inclusive de muerte.
·
Indiscutiblemente que la
sentencia fue desproporcionada. Consideramos que había elementos para juzgar a Piar,
porque como dice Marrón González la
deserción era motivo de condena a ser fusilado por traición. Pero en el caso el
caso de Piar estaba el atenuante antes expuesto: había sido públicamente
amenazado de muerte. Ante esta situación lo procedente hubiera sido condenarlo pero a una pena menor, no a
la muerte. Esto explica la reacción de Piar ante la sentencia: esperaba una
expatriación pero nunca un fusilamiento.
4.2 Análisis Ético
Además
de las consideraciones jurídicas antes
señaladas hay hechos que no tienen explicación moral. Amos a destacar tres que más
allá de los procedimientos legales arrojan muchas dudas sobre las intenciones
de los oficiales encargados del proceso
·
Por qué un reo de tan alto
rango no fue trasladado ante Tribunal
para leerle los cargos en presencia de los jueces; ni siquiera el Fiscal
estuvo presente en ese importante acto.
·
Por qué tanta celeridad en
la ejecución: la sentencia fue notificada a las 6 de la mañana y
Piar fue ejecutado a las 5 de la tarde. Esto contradice lo que escribe Bolívar
en carta del 4 de septiembre cuando asomó la posibilidad de someter el rigor
del fallo a la consideración de los oficiales y el pueblo
·
¿Dónde fue enterrado Piar? cómo
es posible que un personaje tan importante no haya recibido dina sepultura,
porque nada se sabe sobre cómo y dónde
fue enterrado. Se resume que fue de noche, según la narración de sus últimas
horas, pero todo es un misterio.
Es
son dudas que surgen de circunstancias inexplicable. También se debe destacar que en un documento que ha
sido objeto de críticas, como es el Diario de Bucaramanga de Perú de La Croix al
narrar lo acontecido el 25 de mayo de
1882, se pone en boca de Bolívar lo siguiente:
“la muerte del general Piar fue entonces de necesidad política
y salvadora del país. Porque sin ella iba a empezar la guerra de los hombres de
color contra los blancos, el extermino
de todos ellos y por consiguiente el triunfo de los españoles: que el general Mariño
merecía la muerte como Piar, por motivo de su disidencia, pero su vida no presentaba los mismos peligros
y por eso mismo la política pudo ceder a los sentimientos de humanidad y aun de
amistad por un antiguo compañero. Las cosas han mudado bien de aspecto –continuo
diciendo el Libertador- entonces la ejecución de Piar, que fue el 16 de octubre
de 1817, fue suficiente para destruir la
sedición; fue un golpe maestro en política, que desconcertó y aterró a todos
los rebelde, desopino a Mariño y su congreso de Cariaco; puso a todos bajo mi
obediencia, aseguró mi autoridad, evitó la guerra civil, y la esclavitud del
país, me permitió proyectar y efectuar la expedición a la Nueva Granada y crear
después la Republica de Colombia: nunca ha habido un muerte más útil, más
política y, por otra parte, más merecida. Pero hoy repito, as cosas han cambiado:
la muerte de un criminal en 1817 fue suficiente para asegurar el orden y la
tranquilidad, y ahora en 1828 no bastaría la muerte de muchos centenares.
¿Dijo
Bolívar estas palabras? Como advertí, se cuestiona el valor histórico del
Diario de Bucaramanga, pero esto añade otra duda más sobre el polémico caso,
que nos trasladaría al análisis político. Como puede leerse anteriormente, Fi gueroa destaca la envidia del Libertador hacia Piar, pero no es
descartable que al margen de las bajas pasiones, el proceso estuviera marcado
por un importante cálculo político, que pudo ser determinante al momento de la
condena y en vez de la simple expatriación se inclinó por la pena de muerte.
V
Conclusión
Sin
llegar a exagerar, creemos que el juicio a Manuel Piar puede incluirse entre
los procesos celebres de la historia de la humanidad. La prueba de esto es la
cantidad de opiniones diferentes que se han producido sobre aquellos días del
mes de octubre de 1817 y lo que indiscutiblemente envuelve: juzgar a Bolívar. Este trabajo aborda específicamente la opinión
de tres guayaneses contemporáneos ¿Por qué? Porque en Guayana hay un
sentimiento que debe tener una explicación: el piarismo; el indiscutible culto
a la figura de Manuel Piar. En ninguna parte de Venezuela se vive esta pasión
como en las calles de San Félix o Ciudad Bolívar. Hasta el arte se ha ocupado
del héroe fusilado, como se puede apreciar la obra de teatro de Mimina
Rodríguez Lezama Héroes y espantapájaros.
Es
posible que el sentimiento piarista tenga uno de sus puntales en la obra de
Tavera Acosta Anales de Guayana
que, desde su primera edición en 1935
denuncia la injusticia que se cometió con el fusilamiento de Manuel Piar, pero
no quiero desviar la atención del objetivo principal: la opinión y el
sentimiento del Guayanés contemporáneo hacia
Manuel Piar. Un traidor condenado a muerte que posteriormente fue
homenajeado uniendo su nombre a ciudades
avenidas o aeropuertos. Porqué la verdad incuestionable es que a las 5 del tarde
del 16 de octubre de 1817, murió el hombre y nació el mito.
Bibliografía
1
Figueroa Salazar Ovidio R. – El asesinato del General Manuel Piar Manuscrito
inédito 1991.
2
Duque Jiménez Omar.- Piar Notas sobre el libertador de Guayana Ed Tecno Prin
C.A 1999.
3
Marrón González Rafael. Piar: El juicio. Manuscrito inédito, versión digital
2014