jueves, 23 de octubre de 2025

El maltrato entre los abogados


Los mandamientos de Couture han quedado para decorar las paredes de los bufetes de abogados o salas de colegios profesionales, porque en la práctica lo que se observa es todo lo contrario a lo que recomienda el famoso decálogo.


El quinto mandamiento es prácticamente inexistente: Sé leal. Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti; leal para con el adversario, aunque él sea desleal contigo; leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices, y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.


Encontrar esto en la abogacía de este tiempo es muy difícil. El respeto y la lealtad entre los abogados es escaso. Salvo contadas excepciones de cortesía, quienes deberían ser adversarios jurídicos —que entienden que el otro también tiene sus razones—, ahora aparecen unos personajes que se convierten en enemigos automáticos de los que, ejerciendo su oficio y representando intereses opuestos, contradicen sus argumentos.


La ética profesional parece una ingenuidad en ambientes en que se retrocede a tiempos de violencia.


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