martes, 30 de enero de 2024

Sobre la dictadura de las redes sociales y las invenciones satánicas

Mi último artículo, dedicado al homenaje que realizó la Academia de Ciencias Políticas y Sociales a la Dra Josefina Calcaño de Temeltas, causó ruido entre algunos allegados, porque allí dije que “las mentes brillantes tienen poco espacio en la dictadura de las redes sociales”. Un apreciado amigo ucabista, Luis Marín, egresado de la Escuela de Derecho de Guayana, me hace la observación de que, según su opinión, nunca ha habido más libertad que en este momento, en que, gracias a las redes sociales,  podemos comunicarnos con cualquier persona, acceder a la información y expresar libremente nuestra opinión al mundo, usando las bondades del internet. Y que la verdadera dictadura estaba en los antiguos monopolios que se ejercían sobre los medios de comunicación.

Agradezco el comentario, porque permite el intercambio de ideas sobre un importante y polémico tema, que muchas preocupaciones trae al hombre de este tiempo.

¿Qué fue lo que dije? “Hoy, las personas realmente importantes, las mentes brillantes que fueron y son útiles a la sociedad no tienen mucho espacio en la dictadura de las redes sociales  Y si no fuera por eventos como el que aquí comento, poco  a poco quedarían relegadas al archivo del olvido”.

Voy a comenzar por algunas aclaratorias previas para evitar que se me acuse de plagiario y se cuestione mi originalidad:

 1ª Considerar al mundo del internet como dictadura, es algo que en las mismas redes sociales se pregona; puede leerse en https//www.jovenesenred.es, lo siguiente:  “Hoy en día, unas pocas plataformas controlan en gran medida la opinión pública y la información a la que tienen acceso la mayoría de los ciudadanos. Para mucha gente, si algo no aparece en Google, o no se puede encontrar en YouTube o Facebook, simplemente no existe”. 

 2ª Considerar a las redes sociales como una dictadura, es el producto de numerosos estudios de psiquiatras, psicólogos y sociólogos, que utilizan esa expresión al analizar sus efectos nocivos en el comportamiento humano. Consideran, entre muchas otras cosas, que producen una adicción incontrolable, despersonalizan a los usuarios, no les permiten ver la realidad, e impiden la formación del pensamiento crítico. Esto puede relacionarse con lo que hace varios años advertía el sacerdote José Luís Martín Descalzo, que decía, palabras mas palabras menos: no hay peor dictadura,  que la dictadura de la moda, que imponen estilos de vida sin dejar libertad de elección 

3ª El premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, en su libro La civilización como espectáculo, sostiene que la ciencia y el conocimiento están siendo desplazados por el entretenimiento; en el mundo del internet  los artistas o los deportistas tienen más seguidores que los científicos. Y no se trata de quien es más o menos importante, sino de la degradación de la cultura social.

4ª Este debate tiene más de 20 siglos y todavía no termina. Podemos leer al escritor Javier Cercas en su libro La verdad de Agamenón,  el artículo titulado Invenciones Satánicas: “Cada vez que se produce un cambio cultural de primer orden, los intelectuales, que al fin y al cabo son los encargados de preservar la tradición, lo contemplan con reticencia, cuando no con miedo. Platón lamentaba  en el Fedro, por boca del rey Tanos, la invención de la escritura, una creación peligrosa porque implantará el olvido en las almas de los hombres, quienes dejarán de ejercer la memoria porque contarán con lo que está escrito” Continúa el artículo destacando que dieciocho años más tarde pasó lo mismo con Gutenberg por la invención de la imprenta, cinco siglos después con la invención del televisor, y así sucesivamente. Hoy, este debate se produce contra todo el progreso que ofrecen el internet, las redes sociales, la inteligencia artificial etc. Todo, en el marco del enfrentamiento entre el humanismo y el transhumanismo.

Planteado  lo anterior, aclaro que, nunca he satanizado el progreso tecnológico ni las redes sociales, de las que me he beneficiado bastante. Desde el año 2010, aproximadamente, utilizo Twitter y Facebook para expresar mis opiniones y comunicarme con los numerosos alumnos que semestre a semestre han acudido a mis clases. Además,  tengo tres blogs y varios grupos WhatsApp. Pero igualmente, he comprobado los peligros del acceso ilimitado a la información sin formación ni criterios para valorarla y protegerse de los peligros que pueden convertir al usuario en un verdadero monstruo.

La famosa escritora española Rosa Montero, el  19 de junio de 2022, en su columna de El País Semanal, escribe un artículo titulado Influencers,  donde cuenta lo que le ocurrió en la Feria del libro de Madrid: Un día de firma en la feria, ya muy pasada la hora de irme, cortaron mi cola como es habitual e inevitable. Se acercó a mi caseta una chica  muy joven de carita dulce y, casi llorando, dijo que la habían rechazado con muy malos modos. A la librera y a mi nos enterneció y le dimos su ejemplar firmado. Luego me enteré de que antes había montado un escándalo: se puso a gritar que cómo se atrevían a no dejarla pasar, que ella era una influencer que tenia 21.000 seguidores (…) y tras llamar “vieja loca a mi editora, alzó el móvil y amenazó con colgar una critica demoledora de mi libro. ¡Ahora mismo la escribo! Hicieron caso omiso de su chantaje y entonces vino a manipularnos a la caseta (…) En su peor versión en la frívola y retumbante nada de su vacío, estas redes pueden fomentar la maldad de la gente, enseñar a abusar y convertirte en un pequeño monstruo 

En conclusión, las redes sociales, como toda herramienta pueden ser utilizadas para el bien o el mal; nos traen muchas cosas buenas, pero también son el instrumento de la banalidad o la perversidad. No se debe sacar mi crítica fuera del contexto del artículo: lo que dije, es que, en esa dictadura de las redes, las mentes brillantes, las que son útiles a la sociedad tienen poco espacio, cosa que es fácilmente comprobable.

Y lo dejo hasta aquí, para continuar en otro artículo sobre tema del pensamiento propio y la inteligencia artificial. 

sábado, 20 de enero de 2024

Sobre Josefina Calcaño de Temeltas y la UCAB Guayana


El pasado jueves 18 de este primer mes del año, la Academia de Ciencias Políticas y Sociales (ACIENPOL), homenajeó, en evento especial a la ilustre jurista venezolana Josefina Calcaño de Temeltas, que falleció el 11 de enero del año pasado. Asistir a los actos que se celebran en el Palacio de las Academias es algo especial, casi una experiencia espiritual que se siente al entrar a uno de los recintos que, desde el siglo XVI, ha sido escenario de innumerables acontecimientos de la historia patria,  convirtiéndose  ahora en una especie de trinchera, donde  la sabiduría se defiende de un mundo en que predomina la banalidad y la superficialidad.

    En el acto, distinguidos miembros de la Academia y otros juristas allegados a la Doctora Josefina Calcaño, destacaron la personalidad y la obra de la homenajeada,  anunciando además la publicación de un boletín especial y la compilación, en dos tomos, de numerosos trabajos de investigación jurídica en su honor. Personalmente, mi contacto con la Doctora Calcaño se produjo con motivo de la creación y consolidación de la Escuela de Derecho de Ucab Guayana.

En aquel tiempo, coincidimos en las reuniones del Consejo de Facultad de Derecho, donde se decidía todo lo referente a la nueva Escuela: nombramiento de profesores, programas, horarios, procedimientos disciplinarios y todo lo relacionado con la vida universitaria. Allí, la jurista destacaba con la observación aguda y el consejo prudente sin arrogancia; inclusive, consciente de las limitaciones que en aquel momento se vivían al sur del Orinoco para acceder al conocimiento jurídico, donó parte de su biblioteca a la Escuela de Guayana.

En mis recuerdos, siempre conservo la opinión que como jurado expresó sobre polémico trabajo de ascenso del profesor Julio Avalos, intitulado El Derecho y la Cultura del Pueblo Warao,  producto de varios meses de convivencia del profesor con los indígenas en el delta del Orinoco; palabras más, palabras menos decía: Es una investigación excelente porque nos enseña muchas cosas que desconocemos de la vida de los indígenas; un mundo distinto que no se puede juzgar desde afuera, con los valores de nuestro mundo” Gracias a su opinión el trabajo fue  aprobado.

Hoy, las personas realmente importantes, las mentes brillantes que fueron y son útiles a la sociedad no tienen mucho espacio en la dictadura de las redes sociales.  Y si no fuera por eventos como el que aquí comento, poco  a poco quedarían relegadas al archivo del olvido. 

En fin, que estas modestas y breves palabras, sirva para recordar y agradecer el aporte de Josefina Calcaño de Temeltas, a la construcción del “Ucabismo Guayanés”.