El 30 de diciembre de 2007, Javier Marías escribió un artículo titulado Personas Ligeras. Cita allí a Miguel Delibes, que al recordar a su esposa ya fallecida decía que, “ con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir” ¿Puede decirse de alguien algo más hermoso? Se preguntaba Marías en ese artículo “brutal”, que retrata de manera magistral, el don que tienen algunas personas de iluminar con su forma de ser los oscuros momentos de la vida. Creo que esto es perfectamente aplicable a Wilmer Gil Jaime, el amigo que en la madrugada de hoy se despidió para vivir de manera diferente.
Don Wilmer, como le decíamos cariñosamente, nació en la Clínica Neverí de San Félix, donde creció y vivió, al extremo de llegar a ocupar importantes cargos públicos. Siendo abogado, cultivaba más amigos que enemigos. Siempre sonriente y generoso, se destacó en todo lo que hizo en la vida; no solo ejerció la profesión, sino que también incursionó en la docencia universitaria, ganándose el reconocimiento y aprecio de sus alumnos , que en más de una ocasión lo escogieron como padrino de la promoción. Actualmente, además de sus numerosas actividades que debía afrontar tanto en el ejercicio de la abogacía como en la docencia, formaba parte de la directiva del Centro Italo Venezolano de Guayana, colaborando en la difícil tarea de mantener ese prestigioso espacio social, en tiempos particularmente difíciles. Pero el éxito más importante de su vida es su familia; siempre pendiente de sus padres, su esposa, y sus hijos, que son la herencia humana que deja como testimonio de una vida ejemplar
Decía que Wilmer se despidió para vivir de una manera diferente, porque como decía José Luis Martín Descalzo, cuando una persona querida muere deja de estar en un lugar específico para vivir el los corazones de quienes siempre lo recordarán: ahora, está en los pasillos de los tribunales; las aulas de la Universidad Católica Andrés Bello de Guayana o en la Ugma; en el Centro Ítalo Venezolano, o en San Félix, recordando las anécdotas que, como decía en las citas anteriores “ayudan a aligerar la pesadumbre de vivir”.
Un gran abrazo don Wilmer
Datilera, 24 de noviembre de 2022