Hoy, como cada 23 de junio celebramos nuevamente el día de
abogado, pero hoy, más que ayer, ha surgido un sentimiento desmoralizador entre estudiantes de derecho y
abogados. La corrupción y la innegable politización de la administración de
justicia han herido profundamente la institucionalidad jurídica y el ejercicio
de la profesión. Ahora bien, esto, más que un motivo para “tirar la toalla” es un reto
que nos obliga a luchar más que nunca.
Si revisamos con cuidado la historia, nos vamos a encontrar
que la tiranía y el fanatismo son los
principales enemigos de los abogados. Para el ejercicio del poder absoluto, la
abogacía es un estorbo porque siempre enfrentará sus abusos, por eso su principal
tarea es controlarla o corromperla. Aquí está el meollo de la cuestión, hay que
defenderla de quienes quieren destruirla para librarse de la espada de la
justicia.
De la película Filadelfia, (que recomiendo ver en este día) recuerdo una frase que me impactó:
“El ejercicio del derecho permite que a veces seamos parte de la obra más
grande del hombre: la justicia”. Esto no es apreciado claramente, ni por el
ciudadano común, ni por muchos abogados o estudiantes de derecho. Se cree que
la abogacía es un oficio más, donde lo
importante es la astucia para resolver problemas. Y en esta percepción tienen
mucha responsabilidad las Escuelas de Derecho que, se preocupan solamente por
la trasmisión de conocimientos legales, olvidando la verdadera esencia del derecho , la justicia
A principio de año asumir la tarea de ocuparme de estos
temas abriendo este blog. No pude darle
la continuidad deseada, por los problemas que se presentaron durante las protestas
estudiantiles y que ocuparon gran parte de mi tiempo. Lo retomo por medio de
estas notas con el compromiso de seguir
trabajando en esta tarea, que solo es posible con un profundo compromiso. Como
repetimos constantemente en días recientes “Hay que respetar las diferencias,
pero ante la injusticia no puede haber ni diferencias ni indiferencia”
Por eso, y mucho más que aquí no cabe, hay que seguir
celebrando el día del abogado, repitiendo que, “Al final la fuerza del derecho
siempre triunfa sobre el derecho de la fuerza” Y así decírselo a los jóvenes de hoy, que a veces se ven desorientados por el mal consejo o el pesimismo irracional. Les invito a leer, compartir y construir este espacio de fe en el derecho y los abogados